Para explicar el viaje de ida y vuelta hace falta alquilar más espacio en el servidor, así que para que os hagais una idea, salimos el sábado de Jerez a las 07:00, con lo que nos tuvimos que levantar a las 4 y pico (eso no está bien oé) y eran cerca de las 20:00 de la tarde y todavía estabamos por Amsterdam con las maletas como explica la fotito de aquí al lado, que más pareciamos una pareja de Peking Expréss.
Después de ver la feria del corredor, recoger los dorsales, el chip y otros menesteres atléticos, cumplimos con la gran máxima del Zebulón antes de correr una carrera imp

ortante, o lo que es lo mismo, comer en el sitio menos adecuado que se pueda encontrar, aprovechando que estabamos en tierra extraña decidimos ir al Hard Rock, con una base de Amstelina, (no encontramos Cruzcampina), acompañada de un poquito de costillitas parecidas a las de la Venta Pakete, 1/2 Pollo Caponato y unas papitas fritas.

Nos levantamos el domingo, cumpliendo con toda la liturgia, vestirse como si fueses a hacer la comunión, bajar a desayunar, subir a...a ver como está la habitación y salir pa fuera....aro oé...aquello era la comunión de Pingu...pa dentro del hotel otra vez y gorritos y guantes. Cogimos el tranvía que en aquella ciudad la verdad es que funciona muy bien, y allí empezaba a oler a Maratón de los grandes, un montón de atletas de 73 paises y todos persiguiendo su propio sueño personal. Al pasar por el ultimo km, lo miramos con la ilusión y el deseo de que la próxima vez que pasemos por allí, tengamos ganas de decir pamplinas y nos hacemos una foto con un voluntario muy simpático...muy simpático hasta que dijo algo como: Guar yu from, compis...y el Presidente le contestó: Espanien...Iniesta...Johanesburgo...¿Te suena?.
Bueno, pues como todos sabeis, entre dejar la bolsa, entrar en el estadio y cuatro pamplinas cuando te quieres dar cuenta ya estás en capilla, el ambiente IM-PREZIONANTE, t

ardamos más de 6 minutos en salir y os puedo asegurar que en aquel Estadio que a pesar de la hora estaba con mucho público, los atletas en la pista a tope, la musica y toda aquella parafernalia, se me pusieron los vellitos de punta.
Empezamos a rodar, yo tenía la idea de ir la primera media sobre 5'20" y luego empezar a tirar según como me encontrara, pero me noto muy bien, demasiado bien, así que dejo a Pedro en el km 5 porque voy con ese puntito de más aunque en el km 10 tengo la alegría de ver como se vuelve a poner al lado, estos 10 primeros kms ni me he enterado, eso me mantiene con una sensaciones muy buenas, pasa la primera hora y a partir del km 15 empezamos a bajar el ritmo hasta colocarnos en ritmos de 5'10 y 5'15, empiezo a poner en práctica el modo Tanketa de avituallamiento, esto es pararse y beber tranquilo, eso sí, luego debes recuperar un poquito ese km.

Nos sacan del centro de la ciudad pasando por unos campos preciosos llenos de molinos junto a un canal por donde pasan barcos con orquestas de musica de la organización, pasando en este punto por la Media con un tiempo de 1º 54', a partir de aquí es cuando viene lo que para mi fue la parte más atípica de la maratón, digamos que los kms de transición, aunque la progresión a ir más rápido no se rompía, cuando menos nos lo esperamos llegamos hasta el km 30, aquí noto que Pedro cambia un poco el ritmo al alza, y como me noto bien decido no mirar mucho el garmin y tirar cerca de ritmos de 5'.
Cuando llegamos al km 37, ya no hay quien nos pare, las sensaciones son únicas, no par

ece que estemos corriendo un maratón, evocamos lugares conocidos para darnos ánimos, venga que estamos en la rotonda de la Ardila, miro el reloj y no me lo creo, 4'50, 4'40, los kms se suceden, no hacemos muchos amigos porque a estas alturas vamos recogiendo cadáveres a espuertas, nos subimos por las aceras, pero hay algo que no va...tanto mi garmin como el de Pedro dan 700 metros de más, así que tras saludar a nuestro amigo voluntario del 41 y nos pegamos un ultimo km a 4'30 y enbocamos las calles llenas de público, giro a la derecha y luego a la izquierda y otra vez a la derecha, ahora veo la puerta de Maraton del vetusto estadio olimpico, grito con fuerza en el tunel y piso con más fuerza el tartán, mientras dos metros delante mio, Pedro me grita: Corre..Forrest...Corre!!!, esos doscientos metros se convierten en un pasillo a la gloria, el garmin dice que van a ser casi 42,700 mts, pero tambien dice que estará por debajo de 3º 45'.
Por más que

lo intento no encuentro ningún punto negativo en toda la carrera, incluso si como todo el mundo dice podía haber hecho mejor tiempo, no cambiaría mejorar en 5 minutos por las sensaciones vividas, es curioso que aún haciendo mi mejor marca personal, no recuerde esta carrera por eso sino por lo aprendido, por lo vivido....
Por último y no por ello menos importante, agradecer a todos vosotros los apoyos que me habeis dado, os aseguro que el aliento llegaba junto a ese vientecito del Mar del Norte, a mi amigo y fisio David que mantiene mis piernas en estado de revista y por supuesto a dos personas que han sido muy importantes para lograr este sueño, Victor Fernández mi entrenador que ha creido en mi, mucho más de lo que yo mismo creía, que me ha enseñado a entrenar y a disfrutar de la carrera de otra manera ni mejor ni peor, sino distinta...y a mi media naranja, a mi mujer, que como siempre ha estado ahí, durante los cinco duros meses de entrenos...que ha sido largos tanto como para mi como para ella.
¡¡¡ LO ÚNICO QUE APRENDIMOS DE HOLANDÉS, ES A PEDIR CERVEZA!!!