
Frío, mucho frío, si tuviéramos que buscar un término para definir la mañana del domingo 16 de diciembre de 2.007, ese término tiene que ser FRÍO. Pienso que estaríamos rondando los 5ºC de temperatura, y fue esa mañana en la que nuestro "superheroe" eligió para dejar de ser Clark Kent, con su cámara de fotos, y volver a ser Zebperman. Así es, después de 184 días en el dique seco no pudo elegir otro día para volver al bonito arte del correr.
La primera sorpresa de la mañana nos la dió la "liebre cariñosa" con un sms dondé tan sólo se leía "no puedo ir", -algún día nos lo explicará delante de un paquetito de patatas-. La siguiente sorpresa fue llegar al pinar y descubrir el frío que hacía, y mira que ibamos embutidos en ropa, pero hijo, ni por esa, allí hacía más frío que en el cuarto baño de un iglú.
Recogimos los dorsales y aparecieron los zebulones de la sección gadita, Antonov y Zebaristo, ya estábamos al completo la "Sección Oruga" del club.
La salida se retrasó diez minutos y eso dió lugar a descubrir que el recorrido no era 8.000 m., sino 9.400 m., menos más que no se retrasó media hora, sino todavía estamos allí corriendo.

En realidad era dar cuatro vueltas a un circuito de 2.350 m., pero vaya circuito, no obstante os diré que es mucho menos duro que el cross del Pinar de La Barrosa.
Las entradas en meta no eran de sorprender, Antonov está usando una especia secreta en las ollas de menudo, y no veas como está el tio, está que se sale. Por detrás entró Zebaristo, que
aunque lo intentó, Antonov está intratable. Y cerrando filas Zeb Presi escoltado por Zebperman, que se portó como lo que es, todo un superheroe. Después de 184 días, se ha marcado el tio un cross de más de 9 km. por debajo de los cinco minutos.
La última sorpresa de la mañana es la posibilidad de llevarte a casa una fotito con la entrada en meta con la marca de la carrera, por el módico precio de 2 euros.
Enhorabuena a todos y bienvenido de nuevo Zebperman.
...Un zebulon es algo más que una camiseta...
...sí, una bufandita y uno guantecitos, ¡que frío, mano!