
Así que mandamos a uno de nuestros hombres del medio fondo hasta allí. Dado que se desplazaría sólo, buscamos soporte logístico en nuestro club hermano Carmona Páez, y localizamos a miembros de este club para que lo acogieran en dicho desplazamiento. Desde aquí queremos agradecer la colaboración desinteresada de atletas-amigos como Enrique Pérez Traverso y Manuel Fernández Arévalo por sus derroches de amabilidad.
Aquel domingo amaneció muy temprano, pues claro está, que si quieres ir a correr a Marchena, las 7:30 de la mañana no hay quien te las quite para salir. Por el camino nos preguntábamos, dado lo temprano de la quedada, si ibamos a correr o a poner las trampas.
Llegamos a Marchena en torno a las 9:15 h. y ya se respiraba, en las inmediaciones de la salida, olor a carrera, sobre todo por el que despredían los molletes que estaban tostando. No me explico como puede haber alguién que se coma un mollete antes de correr 21 km.,...¿o sí?, espera, ahora que recuerdo...sí, es posible, cosas peores he visto antes de correr 21 Km.
La carrera transcurre entre los pueblos de Marchena y Paradas. La salida es en Marchena y se recorren unos siete kilómetros, con algunos toboganes, hasta llegar al pueblo vecino. Allí nos espera una pequeña tourné por la villa, con suave cuesta incluída. En definitiva cuando salímos de Paradas ya estamos en el kilómetro diez de carrera. Por la misma carretera volvemos hasta Marchenas y podemos deleitarnos por el camino con los galgeros cazando liebres, deporte éste muy prácticado en esta región de la campiña sevillana. Además nos sirve para olvidarnos de lo que nos espera a nuestra llegada a Marchena...
...Ya se ve Marchena y ya se dislumbra el kilómetro 17, y ya se acerca lo más temido de esta media: la cuesta de bienvenida a Marchena. Como dirían los ciclistas: una pala del 7%. Son a penas 600 m., pero algunos la subimos a 6'40", y como diría algún conocido torero: im-prezionante, vamos en dos palabras.
Más tarde te vas reponiendo de la cuesta para durante unos tres kilómetros, pasear por Marchena hasta llegar a meta, aún exhaustos por lo acontecido en el kilómetro 17.
La bolsa del corredor está muy bien, pero mejor hubiera estado si la botella de agua y la coca-cola light nos la hubieran dado frescas y no a la temperatura que estaban después de estar expuestas al sol durante un gran rato.
En definitiva, una media más para la mochila.