
Todos sabéis, que el afamado filósofo de Kazakistan nacionalizado estadounidense Forrest Dan dijo que la vida es como una caja de bombones y nunca sabes que te vas a encontrar en cada momento, y así fue, de buenas a primeras el maratón de Sevilla se cruzó en la mía pero desde prismas muy diversos.
Primero que nada empecé disfrutando en la lejanía viendo como mis amigos se preocupaban por la alimentación, ritmos, entrenos, etc… yo les acompañaba los domingos en las tiradas largas pero nada más. Claro que eso tenía fecha de caducidad, eso de ver los toros desde la barrera normalmente no va conmigo, y mi mujer que me conoce como nadie me dijo un día, al final acabaras yendo a la Maratón de Sevilla…(no sabía que ella también). Y dicho y hecho, la decisión estaba tomada, en principio me apunté solo para recoger los regalos, disfrutar del ambiente y acompañar al grupo… que iluso, hasta pensé en correr los 8 primeros kms. Ducharme y esperar que llegaran a la meta…Y mientras que? Hacer sudokus, contar palomas…. No, no. Después de eso me dijo Gallo Cai… quillo, hay un montón de gente que se mete en la media maratón y dije yo pa mi, que corte no … pero segui picandome con el tema.
Poco a poco empecé a estar cada vez más inmerso en la logística del Maratón, ya Pedro me había advertido la posibilidad de quedarnos en un hotel, con lo que todo se hacía más sencillo, no sabíamos si sería nuevo o viejo, grande o pequeño, pero era nuestra base de operaciones. Gracias Pedro. (Claro, ahora había que consultar mapas, crear isocrónas, ver areas fotográficas cercanas, zonas de avituallamiento, …)
Oli, el becario elegido para la sucesión en la presidencia, me acompañaría en principio para correr… luego la cosa cambió radicalmente y el sin saberlo, jajajaja, no sabía lo que se le venía encima.
Evaristo, que inicialmente tenía pensado correr causó baja por una lesión, lo que hizo que se incorporara a las labores de apoyo logístico.
Visto el plantel, me dije, bueno si llevamos una buena cámara, y nos acreditamos como prensa especializada (especializada en colarnos en todas partes), pues todo será más fácil, dicho y hecho, intercambiamos unos e-mails con la organización de la prueba, y un par de fax y ya estábamos acreditados, como Dios manda, al lado del tío del Marca.
Marcelo, un poco cómplice, conocía cada movimiento y me alentaba, bueno dicho claro, me calentaba, que pa eso es Secremarmentón, y quería que llevará hasta una pancarta… menos mal que no le hice caso, si no a ver quién hubiera cargado con ella.
Una vez en Sevilla, como todos habéis comentado llovía a cantaros, y teníamos grandes dudas de cómo se iba a desarrollar la carrera.
Nosotros, los logísticos teníamos preparado un plano de “nuestra maratón”, cubriríamos la salida desde diversos ángulos (gradas y pista) y tras eso teníamos que espabilar para estar en el Km. 10 en sesión de fotos. A todo esto Evaristo nos sorprendió a todos con un arma secreta sacada del laboratorio de “Q” de las películas de James Bond, la Bikeniata que fue asignada de inmediato a la sección de transportes ligeros.
La primera parte del asunto fue un éxito, la salida estuvo bien, llegamos al 10 sin agobios, pero ahora teníamos que llegar en tiempo a una esquina sobre el km. 16 para facilitarle al grupo nuestro todos los mejunjes que nos encomendaron, claro, cada uno una cosa distinta, bolsillo izquierdo Power Gel para Pedro, tres unidades, uno para ahora, otro para el km 34 y otro de reserva… toma ya. Ahora en mochila sport Billy de Zebaristo para Juanma unos brevajes explosivos en botellitas desechables que pesan poquito,,, cuando no llevas nada más y vas en coche claro…, finalmente en el bolsillo derecho Power para Juanje, y otro también para Chispi (que ni Evaristo ni Oli conocían y menos entre 4.000 tíos corriendo) A todo esto, la Nikon que también pesa “poquito”…. de Pakito y Marcelo no llevabamos nada porque pensabamos mejor darles el dinero y que se compraran lo que quisieran. Bueno, pensamos, estos chavales se lo merecen todo, aunque se creen que teníamos el coche de la vuelta ciclista.
El gran agobio fue cuando llegamos al Meeting Point y comprobamos (después de un rato) que Juanje ya había pasado… y ya conoceis el resto, Zebaristo se convirtió en San Zebaristo, y la bikeniata cabalgó cual alado Pegaso en busca de nuestro Zeb más rapidito Huan He Xu (dicen que huía de Pedro).
Tras ver a nuestra gente escoltando a D. Antonio Espiau empezaba otro reto para Oli y para mí, primero saber de Zebaristo y de su misión (próximo año llevamos Walkies) y tras eso quedar en algún punto del recorrido con él para dejar todos los tiestos y meternos en la carrera para acompañar a los compañeros en su llegada triunfal a meta.
A todo esto Oli tenía problemas con la próstata y yo con… bueno y yo otros que no vienen al caso porque resultó ser una falsa alarma tan solo gaseosa. Y muchos nervios…
Que pensará Juanje de nosotros, necesitará su Power Gel, estará sufriendo, cuando lo veremos…y por fin suena mi móvil y dice Zebaristo… ¡¡ya estoy con el!!, ostensiblemente emocionado, como cuando entregó su carta el correo del Zar, y el becario y yo soplamos como si nos hubieran librado de la cadena perpétua, todos queríamos mimar al muro, Juanje es un tipo muy peculiar y querido por todos,,,, no podíamos fallarle…. y además el Presidente había dicho que el tema debía ser tratado con prioridad ALFA, no podíamos dejar a nuestro hombre tras las líneas enemigas sin provisiones… y el operativo fue exitoso sin necesidad de utilizar Air Force Juan.
Después de una caminata a ritmo de tropa Oli y yo pudimos llegar a una zona donde pasaba gente corriendo, allí tuve la brillante idea de preguntarle a un agente de la autoridad que Km. era donde nos encontrábamos, y me dijo EL TREINTA Y TANTOS, se me quedó la misma cara que a los güiris cuando en Cádiz les dicen “si pisha, coje pallá to tieso, y cuando llegue a aquer sitio tuerse la retorta pa la derecha cuidao que e contramano y allí pregunta que lo que tu busca ta serquita d´alli Co honnes” , lo del TREINTA lo entendí bien, pero el TANTOS me creó dudas… pensé que lo mejor era preguntarle a un corredor, había 4.000 y le pregunté al único que llevaba puesto el mp3 a tope… suerte la nuestra, finalmente uno de un balcón nos dijo, este es el 34 km… gracias sevillano pisha.
La alegría nos embargó cuando vimos pasar a Juanje con Zebaristo en la Bikeniata, que porte marcial, que estilo llevaba el jodio, iba como una rosa, al menos por fuera, la verdad fue que nos sorprendió gratamente,,, tras él, a bastante tiempo, Juanma que también se le veía con buen gesto (aunque luego se peleó con un plátano), no iba nada mal Pedro al que acompaño Oli (más nervioso que él, y que se peinó para la ocasión).
Ahora estaba próxima a llegar mi hora, eran Marcelo y Pakito, el primero bien, diesel, a tren, fiel a su estilo, el segundo demostrando por qué es Zebulon, intentando crecerse ante las circunstancias adversas, con luchas internas, sin fuerzas físicas pero hacie
ndo un repaso mental de lo humano y lo divino… y yo pensando, a este lo llevo a meta aunque sea a hombros (menos mal que no era Juan Soba) y así, tras no pocos esfuerzos llegamos a meta juntos, emocionados y creo que con las tareitas hechas.
Todo esta aventura no hubiera sido posible sin la colaboración en mayor o menor medida de cada uno de nosotros, pero no puedo dejar pasar la ocasión de felicitar a Juanje, Juanma, Pedro, Marcelo y Pakito porque hay que tenerlos muy bien puestos para hacer la Maratón, sin olvidarme de Oli y Evaristo, abnegados colaboradores de la Sección de Logística que lo dieron todo y sufrieron por los demás tanto mental como físicamente. (Vaya paliza que nos dimos)
A las familias, un diez por su apoyo, y agradecerles su inestimable comprensión y paciencia.
Finalmente desde esta humilde tribuna quiero felicitar a la organización magnífico trabajo, no dejando nada a la improvisación y colmando de atenciones a todos los corredores.
La próxima la corro y llamáis al fotógrafo de National Geographic