De esta manera se define la bonita locura que protagonizamos el Domingo en Ronda, para nosotros todo fue nuevo, todo diferente a lo que habiamos realizado antes, pero lo pasamos bien que es lo que importa, pero bueno vamos por partes.
La expedición Zebulona partía de La Isla de León el sábado, no sin antes haber tomado un almuerzo preparatorio en el Burguer Kinnnn de Bahia Sur, nuestro dietista realizó durante la comida una charla en la que nos explicó las bondades de los alimentos que estamos tomando y como iban a mejorar nuestro trote cochinero.
Desde la Presidencia se habían preparado con precisión milimétrica, actividades paralelas a la carrera con el objeto del uso y disfrute de nuestras Zebulonas y
Zebulit@s, y es por ello que nos fuimos directamente al aparcamiento del Circuito de Jerez para ver in situ como se colapsa una salida y poder disfrutar de la visión de un montón de coches y motos en un verdadero arenal, imagenes que se quedaron grabadas en nuestras retinas.

Al llegar a Ronda, directos a la Hacienda, lugar de descanso del Zebulón y de la Zebulona, maravilloso lugar, lleno de tranquilidad y sosiego que nosotros nos encargamos de romper. Recogida de dorsales y pasaporte y encuentro con amigos y compañeros del Carmona, compra de productos típicos de Beijing, porque lo único que estaba abierto era un "Chino", al que le dimos la del pulpo y el pobre miraba a todos lados porque creía que aquello era una cámara oculta. La cena como podeis imaginar fue ligerita, a la usanza Zebulona, fritos, picantes, grasas y trigliceridos y como no, Zumito de Cebada fresquita, que dicen que es diuretica, al final entre la cena, la charla, y el cambio de hora, a la cama cerca de la una y media.
A las 7:30, Zeb John, demostrando que estudió de chequetito, nos despierta con un mensajito en Inglés, buena señal, ha decidido ir al correr, tiene el cuerpo malo, pero es un campeón y nos vamos para Ronda, allí nos encontramos un ambiente fenomenal, un montón de bicicletas y nos proponemos desayunar, encontramos el bar más estrecho, en donde nos rozamos como dinamos y para la línea de Salida, allí nos encontramos otra vez con Francis y con Esteban, fotos de rigor y suena el pistoletazo.
A partir de aquí nos lanzamos en unas contínuas bajadas y subidas a veces por caminos de albero y a veces por caminos de cabras, la cuestas eran del todo inviables subirlas corriendo, había que andar y reservarse, nos fijabamos en gente que ya lo había hecho otros años y aprendiamos un poco de todos, las bajadas eran infernales y larguisimas, y para mi que peor que las subidas, no teniamos zapatillas adecuadas y nuestra técnica brillaba por su ausencia. Bajamos Ronda, subimos Benaoján

, lo bajamos, subimos a la cueva del Gato, la bajamos y luego la locura total, subida a Ronda por la parte del Tajo. Las sensaciones eran muy distintas, los parones, ahora andas, ahora corres, ahora de paras a ponerte crema solar o al avituallamiento...por cierto es la primera vez que vemos palmeritas, cañas de chocolate y frutos secos en los avituallamientos, ya podeis imaginaros quien le pegó por derecho a las palmeras, y eso que no había donuts.
En aquellos lugares campestres, el ambiente bucólico nos envolvía y dimos rienda suelta a momentos de exaltamiento de la amistad Zebulona, que el Presidente tuvo que cortar de raiz antes de que aquello fuera a más.
Para terminar, el sitio de categoría, la aventura, bonita de verdad, la organización y el pueblo de Ronda hay que darle un 10 y nuestro hermano Zeb John sabiendo sufrir como solo sufren los campeones, terminando una prueba que se le había puesto cuesta arriba desde el sábado por la mañana.
¡Apúntala, que nos vemos el año que viene!