
Desde su retiro espiritual el Sr. Presidente mandó el pasado domingo, a la sección Bike, a la III cicloturista Laguna del Taraje, organizada por el Club Trivelobike de la cercana localidad de Puerto Real. El polvo, la caló, el viento de levante y lo lejos que está Miramundo, convirtió la salida en ciclo, pero no en turista.
Toda la semana tenía mariposas en el estómago, la presión era demasiada, para mi cuerpo y mi mente, la primera vez que el Zebulón asistía a un evento de este tipo y la primera vez que yo mismo me enfrentaba a este reto. Zeb Gaditabike y surmano biológico, se prepararon a conciencia pero Zeb Cretario estaba mosqueado con la burra, con la bike, ni la miraba, intentó cogerla una vez en Julio, pero tenía la rueda vacía y se le quitaron las ganas, aún así, se levantó tempranito el domingo, (ya empezamos mal) y puso rumbo a Port Royal.
Gran ambiente en la salida, la liturgia antes de una carrera es distinta a la de los corredores a pie, no se ve a la peña calentando y estirando, sino ajustando las bicis, llenando ruedas y bidones, pero en cuanto menos te quieres dar cuenta, suena el petardazo y ya estamos liaos. Primera parte de euforia, vuelta por a ciudad y entramos a los carriles, bajo la sombrita de los árboles, tapaditos del viento y con todas las fuerzas del mundo, pronto se nos iba a quitar las sonrisa, una vez que enbocamos lo que llamaban la cuesta las cabras, el camino se empezó a poner pa arriba como el que no quiere la cosa, y el levante nos buscaba frontalmente, llegamos hasta la laguna del Taraje y de allí al primer avituallamiento, allí nos dieron agua fresquita que nos vino muy bien, porque la caló, empezaba a hacer mella, aunque lo peor era el viento.
Desde el primer avituallamiento hasta el Col de Miramundo, no quiero ni recordarlo, no se si era peor subir que bajar, porque en las bajadas, o le dabas pedales o el viento te tiraba pa trás...y lo único que yo quería ver era el segundo avituallamiento, porque a partir de ahí, nosotros cambiaríamos de dirección y el viento lo tendríamos en popa, más mal que bien, llegamos al avituallamiento donde me espera Antonio, me rio de él porque parece que está maquillado del polvo que lleva, ¡¡claro, me rio porque yo no me veo!!!, allí nos dan Acuarius, platanos, naranjas, barritas, frutos secos y agua, y otra vez a la bici, pero claro, ahora con el viento a favor.
En el colmo de males, Antonio rompe la cadena un poco antes de la cuesta del Berrueco, y Zeb Gaditabike siguiendo las órdenes de equipo se queda con él para actuar de mecánico, como a mi no me gusta mancharme las manos de grasa, me hago el longui y sigo pa lante, siendo alcanzados en un ratito después de volver a la normalidad.
De vuelta pasamos otra vez por el cortijo, y allí podemos contrastar una máxima, "Un Zebulón come casi cualquier cosa", bueno pues también es capaz de beber casi cualquier cosa, nos abalanzamos sobre una manguera que había de agua, no sabemos todavía si era potable, y nos pilamos, llenando bidones y dándonos un lavaito como los gatos, de ahí en adelante un paseo para los que fueran bien, sufriendo como perritas chicas para el resto, después de 73 kms según el Garmin llegamos sanos y salvos a la Meta, en donde fuimos obsequiados por la Organización con un lebrillo de papas aliñás, un bocata XXL de filetitos calentito, cervecita fresquita y frutita, también me dieron un polo, yo creía que era un Drácula o un Calipo, pero era de tela bordado, muy bonito.
Bonita experiencia, que me parece que repetiré, pero eso sí, por lo menos le echaré viento a las ruedas.
¡¡¡¡Bien me diste coba....Gadita Bike!!!!